Segunda edición del festival En Órbita

El cielo de Granada se despeja tras días de lluvia para dar la bienvenida a una gran jornada musical.

El festival “En Órbita” se consolida en su segunda edición.

Público en el festival En Órbita

El festival abrió sus puertas a las 14h. y poco a poco la gente iba entrando y haciendo suyas las instalaciones.

Los dos escenarios, las barras, los food truk… un escenario perfecto para las miles de personas que progresivamente irían llenando el recinto.

En un primer vistazo, podía pensarse que el escenario grande “mataría” el sonido del pequeño, pero nada más lejos de la realidad. Ambos escenarios se respetaban.

Hasta el momento que empezó la actuación del grupo granadino Toulouse, aprovechamos para recorrer las instalaciones y probar algunas de las delicias que ofrecían los Food truk (en ese momento con facilidad, pero por la noche echaríamos de menos algunos puestos de comida más para evitar las largas colas)

Público en el festival En Órbita

Las barras eran bastante rápidas (la cola estaba en los puestos para compra Token) y nos gustó la iniciativa de comprar un vaso y reutilizarlo. Aunque tener el vaso todo el rato en la mano no es lo más cómodo, nos parece una buena medida con el medio ambiente y es de agradecer de que el suelo no esté lleno de vasos.

Como recomendación para futuras ediciones, pensamos que el festival debería sumarse a la nueva tendencia (a la que se están acogiendo cada vez más festivales) de dinero electrónico. Los chicos de Events NFC vienen pisando fuerte.

Público en el festival En Órbita

A continuación haremos una pequeño análisis de los conciertos que pudimos ver, aunque lamentablemente, algunos solo los vimos a trozos porque se solapaban las actuaciones en ambos escenarios.

Por nuestra parte, nos gustaría destacar la calidad de los grupos del escenario satélite, que demostraron ser merecedores de actuar en el escenario grande en futuras ediciones.

Público en el festival En Órbita

Toulouse abrió el festival ante un público frio que empezó a calentarse con los primeros acordes de “La máquina de helados”, canción que lleva acompañando a la banda granadina desde sus inicios, y que rescataron para grabarla en su Montemarte (2017)

Demostraron que era merecido el salto a los escenarios grandes.

¡Viva Viva Suecia! Y viva el conciertazo que ofrecieron ante un público entregado que vivió el concierto desde el primer segundo. Hemos visto a Viva Suecia en varias ocasiones y la verdad es que no dejan de sorprendernos.

La energía de Amatria se contagió a todo el público que lo dio todo bailando con los pegadizos ritmos de la banda. Una apuesta segura para animar un festival.

Varry Brava hizo mover al público con la presentación de su elepé Safari emocional. Entre saltos y bailes pudimos disfrutar de los ritmos veraniegos de este grupo murciano.

Llegó la deseada aparición de Quique Gonzalez y Los Detectives. Mezclaron magistralmente temas ya clásicos como Salitre o Vidas cruzadas con canciones de su nuevo disco como Charo en la que Nina, cantante de Morgan, nos dejó disfrutar de su magnífica voz y consiguió ponernos los pelos de punta a todo el público.

Miss Caffeina tocó temas de sus tres discos largos Imposibilidad del Fenómeno, De Polvo y Flores y Detroit. En el punto álgido de exaltación del público, los integrantes del grupo decidieron llegar al éxtasis con su famosa canción Mira cómo vuelo.

Niños Mutantes son el único grupo que repite aparición en el Festival En Órbita y sin duda se han ganado una tercera actuación. Presentando su disco Diez y en compañía de Alonso de Napoleón Solo, se movieron, bailaron e hicieron temblar los cimientos del escenario, sobre todo al tocar algunos temas que los hicieron saltar a la fama en sus comienzos como Errante o Todo va a cambiar.

Tras muchas horas de festival el público seguía animado y con ganas de bailar y esto se demostró con la llegada de Love of Lesbian. Santi Balmes comenzó la actuación en traje y acabó sin camiseta, saltando e invitando al público a saltar, a quererse y a besarse. Una de las actuaciones más movidas y preparando la pista de forma magistral para la llegada del broche final del festival.

Llegó el último momento de la noche entre un público que, a pesar de las horas en pie y los retrasos en las actuaciones, no dejó de moverse ni un instante. Fangoria preparó una espectacular escenografía discotequera para su show. Junto a los ritmos electrónicos aparecieron dos bailarines que dejaron al público boquiabiertos con sus movimientos. Sin duda, no faltaron los clásicos que todos esperamos escuchar en un concierto de Alaska: A quién le importa y Bailando.

El escenario Satélite rompía su silencio con el grupo Satélite Virginia, grupo que al grito “somos de la Chana” dio un concierto redondo repasando su EP “Armonía de las esferas” ante un público entregado. Este es uno de esos grupos que podría haber tocado en el escenario grande por tablas y calidad, y que sin duda lo hará en el futuro.

Los granadinos Rey chico agitaron al público con una gran presencia en el escenario y un puñado de canciones pegadizas, con arreglos muy cuidados, que son difíciles de olvidar. Esperamos poder asistir pronto a uno de sus conciertos, porque realmente merecen la pena

Harakiri beach: Divertidos, originales, eléctricos… GRUPAZO. Si buscas una banda que te haga moverte y disfrutar de un sonido tratado con mucho gusto, esta es tu banda. Nosotros, como la gente que nos rodeaba, lo pasamos muy bien disfrutando de sus canciones.

Si mezclas un cantante con carisma acompañado de unos músicos de calidad, solo puede salir algo bueno, y es el caso de Koel. Un grupo con un sonido muy trabajado y temas de calidad que no habrían desentonado para nada en el escenario grande. Queremos a Koel en la próxima edición del festival tocando en el escenario grande.

Apartamentos Acapulco demostraron que son merecedores del reconocimiento que están adquiriendo cada vez más . Las mezcla de voces que encajan a la perfección, acompañadas de ritmos que casi te obligan a mover la cabeza a su paso (podía verse en el público) y los toques psicodélicos, formaban un sonido unificado a la perfección, que no dejó indiferente a nadie.

Los más que consagrado Mordisco cerraron las actuaciones del escenario Satélite demostrando su buen gusto y habilidades a los platos.