CHORROJUMO

Mariano Fernández Santiago, nacido en Granada, fue un gitano peculiar y típico de la segunda mitad del siglo XIX. Su apodo «Chorrojumo» era fruto de la contracción de «chorro de humo» que hacía referencia a su oficio de herrero.

Fue el pintor catalán Mariano Fortuny quien lo inmortalizó en su pintura durante su estancia en Granada, disfrazado con un traje goyesco a finales del XIX. Era una persona avispada y vanidosa, que adquirió gran fama y dejó su oficio para ganarse la vida, vestido con el atuendo goyesco, como contador de historias a los visitantes sobre la Alhambra, dejándose fotografiar y vendiendo postales con su retrato.

Se autodenominaba «Rey de los gitanos» y «Señor de la Alhambra». Parece ser que llegó a ser patriarca de los gitanos.

Murió en 1906 con 82 años casi ciego y ninguneado  por sus competidores que, vestidos como él, le quitaban el negocio. Cayó fulminado  mientras subía a la Alhambra víctima de un infarto cerebral.

En 2010 se colocó una  estatua en su memoria en la entrada al Barrio del Sacromonte.