La Puerta de Elvira o Arco de Elvira

El Arco de Elvira fue la puerta de entrada principal a la ciudad amurallada durante la dominación islámica. Era el acceso natural desde Medina Elvira a la que debe su nombre. Esta ciudad era un asentamiento árabe del siglo VIII, en las proximidades de Atarfe, pueblo de Granada.

Data del siglo XI, cuando la dinastía Zirí traslada su capital desde Medina Elvira a Garnata que estaba ubicada en la zona alta de la colina del Albaicín. Garnata era una ciudad de origen visigótico habitada inicialmente por cristianos y una importante población judía que sufrió un proceso de islamización. Allí se estableció este reino taifa durante casi un siglo. A su alrededor se construyó una muralla defensiva con diferentes puertas y, entre ellas,  la  que nos ocupa.

Posteriormente, ya en el siglo XIV, durante la dinastía Nazarí (fundadora de la Granada que dio origen a la actual) la puerta es modificada y adaptada a las necesidades de la época. En los siguientes siglos se producen diferentes modificaciones hasta alcanzar su aspecto actual.

En su interior y formando parte de ella, la puerta disponía de habitáculos para alojar a una pequeña guarnición militar para su defensa y vigilancia. Al ser el lugar de paso obligado para el acceso a la ciudad, se estableció alli un puesto de control aduanero para fiscalizar, entre otros productos, las sedas que entraban para su comercialización en la Alcaicería, el mercado local de productos textiles.

Lo que ha llegado a nosotros es un arco de herradura enmarcado en un paramento vertical que une dos torres, visibles sólo desde el interior de la puerta. Este está rematado por almenas. La obra en su conjunto está hecha del mismo tipo de arcilla ferruginosa que los muros de la Alhambra, lo que hace que en los atardeceres adquiera una espectacular tonalidad rojiza.

Fue declarada Monumento Histórico Artístico Nacional en 1896.

En la actualidad, la Puerta de Elvira sirve de entrada a dos de las calles más emblemáticas y limítrofes del barrio del Albaicín, que merecen la pena recorrer y disfrutar.

A la derecha se encuentra la calle Elvira, un callejón largo y estrecho  que te transporta a la Granada nazarí. Cuenta con tiendas de artesanía árabe, de antigüedades, bares de tapas  y comida étnica, así como una zona de teterías. Es una calle bulliciosa y multicultural que desemboca en Plaza Nueva y te invita a hacer un recorrido inolvidable por el margen derecho del Río Darro.

A la izquierda, la cuesta de Alhacaba, una calle muy empinada y empedrada que transcurre paralela y por el exterior de la muralla Zirí y termina en Plaza Larga, en el corazón del Albaicín y a partir de ahí podemos visitar con detalle este histórico barrio Patrimonio de la Humanidad.